El pueblo cubano vive hace más de 50 años una especie de cábala a la que llaman “Revolución”, basada en el monopartidismo, la falta de libertades, la perdida de valores y tradiciones, donde se manchan las bases culturales de la nación; tras el anuncio del retiro por quebranto de la salud de Fidel Castro y el paso del mandato a su hermano menor, los de la cúpula gobernante y el sufrido pueblo concibieron la idea por un momento del ansiado CAMBIO.
El nuevo mandatario fue sorprendido por varios dirigentes del sequito de trabajo que dirigía su convaleciente hermano, estas ideas concebidas debían mover las raíces Castristas y despojarlos del poder absolutista, era esta la oportunidad para que el estado jugara sus funciones de canalizar y garantizar el pleno y total desarrollo que el individuo necesita.Nada cambió, Raúl Castro hizo dos o tres balbuceantes intervenciones con las que sumió a la nación en la expectativa del CAMBIO, posibilidad de incrementar las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos, enajenadamente declaró que la crisis mundial no alcanzaría a los isleños, cambios monetarios, todo para ganar en tiempoLos nacionales se mantienen en la perturbación, continúan teniendo que delinquir para poder comprar a sus hijos los zapatos, la mochila, la merienda y la leche para poder soportar la jornada escolar; hoy las esperanzas se alejan de los ojos, pero tampoco se deciden a luchar y reclamar los derechos que les son inherentes y se les violan, mientras el Castro sucesor continua militarizando el Consejo de Estado, reprimiendo a los luchadores pacíficos, encarcelando opositores, desatando la violencia contra mujeres indefensas y todo el que levante su voz a favor incluso de la libertad de expresión.
Hoy rezo por los que creyeron en el CAMBIO y les exhorto a que tomen en serio su papel ciudadano, que se decidan y digan en voz alta QUEREMOS EL CAMBIO, basta de sacrificar la familia, el pueblo y la patria.





